Estrenando pitada

Foto de FB

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Como todos sabemos, el sábado pasado tuvo lugar la Final de la Copa del Rey de fútbol entre el Athletic Club y el F. C. Barcelona, trofeo en torno al cual gira una polémica cada vez que uno de los dos, o, como fue el caso, ambos equipos optan al título.

Desde que se sabe quiénes jugarán la final se empiezan a escuchar los comentarios de toda la vida: “estos dos equipos no deberían participar”, “¿por qué juegan este título si no son españoles?”, “si quieren la independencia que se vayan de España”, y otras expresiones carpetovetónicas. En fin, que de nuevo vemos ese comportamiento tan español, que aquí somos muy de mezclar churras con merinas.

El fútbol en sí, es un deporte que ha tenido la desgracia de ser politizado no por los jugadores ni los aficionados, sino por los dirigentes de los clubes; los políticos gobernantes de este país, da igual el color; y las distintas federaciones encargadas de regular las competiciones, entre otras cosas. Por lo tanto, los asistentes a los partidos, los aficionados, ésos que sienten los colores, manifiestan sus pensamientos y sentimientos de la manera que mejor les parece, eso sí, respeto a todo el mundo que lo haga siempre que ésta sea pacífica. Y aquí es donde quiero hacer hincapié en algo tan característico de una final como la del sábado pasado: la pitada.

Ya se está convirtiendo en tradición, y en esta ocasión, tratándose de dos equipos “no españoles” y teniendo en el palco al recién estrenado Rey, el asunto gozaba de un morbo especial, y de eso se encargaron “los que mandan”, ésos que siempre echan leña al fuego porque les interesa, diciendo que habrá sanción para los clubes si hay pitada y otras cosas; y los medios de comunicación con información sesgada a base de imágenes elegidas minuciosamente con el fin de destacar lo que les interesa,  y comentarios fuera de contexto que no sirven más que para avivar el fuego.

Pues bien, he de decir que me sumo a esa pitada: silbo al himno, a la Monarquía y al palco entero porque ninguno de ellos me representa.

Primero el himno, un rescoldo más de esa dictadura disfrazada de democracia que tenemos la desgracia de sufrir en este país. Yo no he votado ese himno ¿alguien del pueblo llano ha tenido la opción de hacerlo? ¿Por qué me tengo que sentir identificada con algo que no he elegido, sino que me ha sido impuesto?

A continuación la Monarquía es ese estamento tabú, con una serie de privilegios que sólo pueden disfrutar unos pocos por el simple hecho de haber nacido en esa familia. ¿Para qué sirve? Para nada. Esos derechos que gozan por sangre fueron adquiridos en el régimen franquista, que sí, el abuelo del Rey estuvo exiliado en Portugal y tal, pero ninguno de ellos, ninguno, ha rechazado esos privilegios. Que del cuento se vive muy bien Borbones.

Y en tercer lugar está el resto del palco, formado por políticos, empresarios y otras personalidades, todas ellas con un punto en común: el capitalismo. Empresarios del IBEX, banqueros, representantes de los diferentes partidos, altos mandatarios de poderes del Estado, directivos de las federaciones, etc. Todos ellos se acercan al Sol que más calienta con un único interés: el económico. Ninguno, ninguno en absoluto me representa.

Quizás, y sólo quizás, cuando vea que todos somos verdaderamente iguales ante la ley podría plantearme la posiblidad de identificarme con alguno de estos personajes. Mientras esto continúe como hasta ahora, me uno a ésta y a todas las pitadas.

Pitar, silbar y aplaudir son formas de expresar lo que un siente y piensa, son maneras no violentas de ejercer la libertad de expresión con las que estoy totalmente de acuerdo, y no me parece correcto que se sancionen estos hechos y no otros. Por cierto, qué rápido el Ministerio de la Presidencia hizo público el comunicado, y qué ligero se hará efectivo, sólo dos días después de que se haya celebrado el evento deportivo. Pues estimada Soraya, ojalá se diera usted tanta prisa para solucionar los problemas importantes de este país: paro, sanidad, educación, tercera edad, enfermos, racismo, violencia de género… ¿Sigo? No, mejor le digo que se trague su comunicado de última hora y se dedique a recoger los bártulos porque, sinceramente, espero que le queden dos telediarios, así que vaya preparando la trituradora de documentos como han hecho ya algunos de sus colegas, por lo que pueda pasar.

Y para terminar, a toda esa gente que critica la pitada, que insulta llamando borregos a esos aficionados (entre los que me incluyo), que agrede de la forma que sea a gente como yo, que hace comentarios del tipo “si Franco levantara la cabeza” (muy actual, y muy inteligente querer volver a una dictadura), a todos ésos les digo que respeten mi opinión de la misma forma que yo la suya. No critico a nadie por el hecho de defender los puntos citados anteriormente, sin embargo yo soy criticada al hacer lo propio con los míos. ¿Y vosotros os definís como libres y democráticos?  ¿También os arrimáis a la estufa que más calienta? Si de verdad pensáis lo que decís es que sois cómplices de todo lo que esa gente hace con nosotros. Menudo ejemplo a seguir, el mismo que los componentes del palco.

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