Caimari-Lluc-Caimari

Hacer una ruta entre semana me encanta, y sobre todo si sólo me acompañan Kira y una amiga, porque así vamos solas, a nuestro aire, los caminos están vacíos, los sitios que visitamos también, y claro, esto no es posible durante el fin de semana.

Es la primera vez que hago esta ruta, he estado en Lluc muchas veces, y también en Caimari, sin embargo todas mis visitas habían sido en coche.

Saliendo desde Caimari, hemos ido hacia Lluc por un camino que transcurre prácticamente en paralelo a la MA-2130, carretera habitual para subir al santuario. Algunos tramos van por asfalto y otros por camino.

Justo al empezar dejamos el Puig de n’Escuder a la izquierda, y un poco más adelante tenemos el Cavall Bernat, conocida zona de escalada. Continuamos por un sendero empedrado, cruzamos la carretera y llegamos a la Costa Llarga, tramo empinado en el que nos encontramos justo al principio una lápida en memoria de un soldado que perdió la vida en la Marxa des Güell Lluc a Peu en 1994; una vez terminada esta pronunciada subida llegamos de nuevo al asfalto, seguimos subiendo hasta las casas del Barrancar, a la derecha tenemos el Puig Nespler (623 m.) y a la izquierda se alza el Puig de n’Ali (1.035 m.). Después de aquí nosotras hemos continuado por camino y carretera de manera intermitente, pasando por el Pas des Grau y el Salt de la Bella Dona, continuamos hasta llegar al camino de Comafreda (para subir al Massanella), desde ahí cruzamos la carretera y una vez que divisamos el Coll de Sa Batalla ya nos encontramos prácticamente en el santuario.

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

Para la vuelta hemos optado por el Camí Vell de Lluc, un camino de peregrinos de unos 700 años de antigüedad por el que los fieles subían desde Palma e Inca, aunque la carretera corta varias veces el recorrido, hemos pisado menos asfalto que en la subida. Desde el santuario hemos ido hasta el Refugio de Son Amer, desde ahí bajamos hasta el Coll de Sa Batalla, dejamos a la derecha la Font des Guix, seguimos de frente por el camino empedrado y llegamos a la Bretxa Vella, desde donde continuamos hasta una zona recreativa conocida como Sa Coveta Negra hasta que llegamos de nuevo a la Costa Llarga, donde enlazamos con el mismo tramo del comienzo de la excursión.

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

La ruta es fácil, salvo algún tramo empinado en la subida, todo el trayecto es asequible. Nosotras éramos dos mujeres y mi perra, Kira. Hemos tardado algo más de tres horas, sin contar lo que hemos parado en Lluc para descansar un rato, tomar algo, visitar la zona, etc. Y hemos hecho unos 17 km.

En esta ocasión tengo mucha cultura de la que hablar, ya que la zona es rica en tradiciones, monumentos, historias, etc. Sin embargo quiero centrarme en tres curiosidades.

Primero me resulta interesante que el Puig de n’Escuder fuera antaño refugio de contrabandistas y escondite de bandoleros, cuenta la tradición oral que había una fortaleza de moros.

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

En segundo lugar está el Cavall Bernat, es una roca con forma de falo que destaca a la derecha del camino si vamos subiendo. Me hace gracia lo que narra un cuento polular: “la Mare de Déu filava per asullà i quan sentia trepig de gent corria a amagar-se a les coves del puig de n’Escuder. Un pic, atropellada, deixà la filosa dreta allà on estava, i quan tornà, en lloc de filosa hi trobà aquell penyal”.

La última de las historias curiosas que quiero contar es quizás la más conocida, y está relacionada con el Salt de la Bella Dona. Cuenta la leyenda que una mujer casada que nunca había faltado a su marido fue víctima de las sospechas de éste, a quien invadieron los celos pensando que su esposa lo engañaba, por lo que tomó la decisión de matarla. La llevó a lo más alto del Pas del Grau y la arrojó al abismo, esperó un momento para asegurarse de su muerte, pero como era bien entrada la noche no vio nada ni nadie, sólo oyó el grito de la mujer mientras caía diciendo “Mare de Déu, ayudadme”. El marido siguió su camino hacia Lluc, llegó de día al santuario, y al entrar en la iglesia encontró a su mujer sin un rasguño postrada en el altar ante Nostra Senyora de Lluc. Allí el hombre reconoció su error, pidió perdón a su esposa y a la virgen.

Nota: Respetemos siempre la Naturaleza y la propiedad privada, y no dejemos ningún rastro de nuestro paso.

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