Sierra de Galdent

El sábado por la noche, con la intención de ver las Perseidas, decidimos hacer la Sierra de Galdent, no es la primera vez que la hago, aunque sí por esta ruta.

Desde el cementerio de Llucmajor seguimos la carretera hasta llegar a unos buzones a la derecha, aparcamos y por la misma calle que sale a nuestra derecha emprendemos el camino hacia el Puig de Ses Bruixes, nuestra primera cima. Continuamos por asfalto primero a la izquierda y luego a la derecha hasta que pasamos de carretera a camino de arena y enseguida vemos un camino que sale a la derecha con un letrero que indica PUIG. Seguimos por aquí y ya sólo hay que continuar subiendo de acuerdo a los hitos, que nos llevarán hasta el Puig de Se Bruixes (359 m.).

Kira en la cima.

Kira en la cima.

Después de pasar un rato disfrutando de las magníficas vistas y haciendo las fotos pertienentes, empezamos el descenso que nos llava a recorrer toda la sierra hasta la otra punta, donde está el Puig de Galdent (según los de Llucmajor) o el Puig de Son Roig (según los de Algaida). Para ello tenemos que desandar el camino hacia el collado por el que habíamos subido y, una vez en él, continuamos de acuerdo a los hitos y las horrorosas  marcas de pintura que nos llevan al Puig d’en Claret, el segundo pico en el que no paramos.

Seguimos por la izquierda, hay bastantes hitos aunque algunos se ven con dificutad porque hay matorrales y carrizos, aunque el sendero más o menos se puede seguir. Llegamos a Sa Potada des Gegant, un hundimiento entre las cimas de Claret y Galdent, y siguiendo de frente nos lleva a la cima del Puig de Galdent (418 m.).

Yo en la cima.

Yo en la cima.

Allí hicimos un descanso largo con la esperanza de ver las Perseidas, pero no hubo demasiada suerte ya que sólo vimos una, aunque estoy convencida de que si no hubiésemos quedado más tiempo hubiéramos visto más, pero alguien quería marcharse, era de noche y no íbamos a dejarla bajar sola.

El regreso lo hicimos por el ado contrario, de esta forma la ruta fue circular. Bajamos en dirección a las canteras, es muy fácil porque el camio está marcado con hitos y las horrososas manchas de pintura, era de noche así que bajamos con frontales. Hay dos opciones para bajar, aunque al final van al mismo sitio: una es un senderillo que sale a la derecha algo resbaladizo al principio y que sólo es cuestión de seguir hasta lla pista ancha que lleva a las canteras, yo lo he cogido de día, pero sabía que más adelante había otro más cómo por ser más ancho y no ta resbaladizo, así que optamos por el segundo, que también nos lleva a la pista ancha de las canteras. Una vez en ellas hay que salir y llegar al restaurante, desde él cogemos por la calle cortada hasta el final, giramos a la izquierda por el camí de Galdent, luego giramos a la derecha por una amplia carretera que nos dejará en los coches.

Fuimos Kira y seis adultos, estuvimos caminando tres horas aproximadamente y realizamos algo más de 11 km.

Como curiosidades quiero añadir que hay un belén en la cima del Puig de Ses Bruixes, lo cual me parece algo de muy mal gusto. Pero lo peor de todo es que tanto en Ses Bruixes como en Galdent, alguien ha decidido dejar una caja de madera e intuyo que dentro hay una libreta para que la gente registre su estancia en cada cima. Cada vez que veo algo de eso me lo llevo para tirarlo, el sábado no lo hice porque no me cabían en la mochila dado que iba con Kira y sus cosas ocupan bastante, pero si continúan ahí la próxima vez que suba me las llevaré para tirarlas porque eso me parece una guarrada. ¡Maldita manía del ser humano que quiere dejar constancia y adueñarse de todo!

Por otro lado, hay varias leyendas en torno a esta zona de Llucmajor.

Puig de Ses Bruixes:

Dicen que en tiempos del Rei en Jaume, las brujas habitaban este pico y su cueva. Los habitantes de Llucmajor y Algaida sufrían sus bromas y ataques continuos de camino al pueblo vecino. El rey, cansado de sus fechorías, decidió ir a expulsarlas en compañía de un capellán y un escolà (monaguillo), consiguió plantar una cruz en la cima y las brujas desaparecieron del lugar, quedándose con el nombre actual de Puig de Ses Bruixes (Pico de las Brujas).
Durante la lucha, el escolà aterrorizado subió a la cima vecina, y de ahí el nombre de Puig de s’Escolà.

(Fuente: Caminois1).

Sa potada des gegant:

También se llama La sopegada del gegant y en torno a este lugar hay varias leyendas.

Versión 1

Cuentan que un gigante enorme venía desde Cabrera hacia Mallorca llevando una cesta de grandes proporciones, llena de tierra, sobre su cabeza. Al cambiar el pie de Cabrera y apoyarlo sobre Mallorca, lo fijó encima de una roca inmensa y dejó en ella su huella marcada, y aún está allí. Cuando quiso mover el otro pie, tropezó con el monte de Galdent, que tenía unos 400 metros de altura, y abrió una gran brecha llamada es Freu o también “la sopegada del Gegant” [“el tropiezo del Gigante”]. Con el choque, la gran cesta se le cayó y, de la tierra que contenía, quedó formado un monte que existe cerca de Montuïri.(*) Fijaos si debían de ser enormes, aquella cesta y aquel gigante.**

Artà, julio de 1925.

Me la contó D. Pere Tous, maestro nacional de Llucmajor.

Fuente: Ferrer i Ginar, Andreu. Llegendes de les Balears.

Versión 2

Entre Llucmajor y Algaida hay una sierra de pequeñas montañas orientada hacia Ciutat, y dentro de la possessió de Galdent forma una cresta que presenta una hendidura seca, como una muesca, de unos veinte palmos de longitud. Desde Llucmajor se ve muy bien. ¿Sabéis cómo se formó esta muesca?

Cuentan que un gigante, que en aquel entonces vivía por allí, estaba reñido con otro gigante de Cabrera. Un día se apedreaban, y se lanzaban unas rocas enormes como carros. Una de ellas cayó en la finca de Son Julià, y todavía está allí y estremece su tamaño. El gigante, lanzándola, lo hizo con tanto ímpetu que resbala, tropieza, y con el dedo pequeño del pie hiere aquella cresta, de la que saltó un trozo terrible dejando al descubierto la muesca, que por eso se llama sa sopegada des gegant.

Fuente: Rondalla popular en Llucmaor contada por Antoni Salvá de S’Allapassa y Agustí Puig.

Coll Tomás, baltasar. Folklore de Llucmajor.

Versión 3

Les muntanyes eren noves de trinca. Les pedres, acabades de fer. Les aigües encara cercaven els seus camins. Els arbres potser no havien germinat i encara havien de néixer els animals. Els gegants, però, senyoraven la terra. N’hi havia un que habitava un serral de muntanyoles en un indret que algun dia s’anomenaria Galdent. Construïa coves, allisava planúries, amuntegava pedres per fer turons. Veia sortir sols i llunes i s’embadalia amb el cel ple d’estels. No gaire lluny d’allà -si comptem amb passes de gegant- la terra s’acabava i cedia el seu lloc a les ones. Enmig de les onades s’alçava un illot pedregós i erm, que temps a venir prendria el nom de Cabrera. Allà hi vivia un altre gegant, que contemplava astorat els forcs dels llamps en temps de tempesta i provava d’agafar amb les mans un arc misteriós de set colors que adesiara es dibuixava en el cel.

I heu de creure i pensar, i pensar i creure, que aquest dos gegants no es podien sofrir. Es barallaven un dia sí i un altre també. No s’insultaven perquè encara no havien inventat les paraules. Però dels seus ulls sortien espires cada vegada que es miraven i es mostraven els punys amb posat d’amenaça. Adesiara, algun bramul feia estremir l’aire entre Galdent i Cabrera.

Un dia una pedra volà d’illa a illa. No sabem del cert qui dels dos començà. A aquella pedra en seguí una altra en resposta, i una altra. Les roques xiulaven en esqueixar l’aire quiet. A vegades, fins i tot, es feien una mica de sang o s’esberlaven una crostera. Llençar-se pedres esdevingué el pa de cada dia. És per això que a Mallorca hi ha moltes pedres que vénen de Cabrera i a Cabrera moltes que vénen de Mallorca.

Arribà un moment que semblava que es provaven a veure qui la llençava més grossa. I el gegant de Galdent n’agafà una tan i tan feixuga, tan i tan disforja, que en anar a prendre força per tirar-la, travelà i amb la sopegada esmorrellà amb el dit petit del peu dret la cresta de la serra de Galdent. Botí un tros de penya i quedà aquella osca que avui coneixem el nom de “Sa sopegada des gegant”. De Llucmajor estant la podreu veure encara avui d’allò més bé.

Dels dos gegants no en sabem res més. Hi ha qui creu que envelliren i, un dia, en allargar-se per reposar, a poc a poc esdevingueren pedra i formaren roques i penyals, contrades sobre les quals cresqueren el arbres, nasqueren el animals… Algun dia, molt de temps després, els homes inventaren les paraules i anomenaren aquells indrets Galdent i Cabrera.

Fuente: Caterina Valriu. Llegendes de Mallorca.

Más información sobre las otras rutas a la Sierra de Galdent aquí y aquí.

Nota: Respetemos siempre la Naturaleza y la propiedad privada, y no dejemos ningún rastro de nuestro paso.

 

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3 respuestas a Sierra de Galdent

  1. paloma1903 dijo:

    Siempre aprendiendo contigo, Estefania : Buenas rutas y leyendas de lugares. Me gusta leer tu blog.
    Buena Ruta querida amiga

  2. Pingback: Una ruta en dos días | El blog de Estefanía Alfonso

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